Camas y colchones para un sueño reparador

Aunque casi todo el mundo dedica la tercera parte de su vida al descanso nocturno, es relativamente poca la atención que se presta a la elección de la cama. Las personas tienen necesidades particulares de sueño, lo que exige hallar la cama perfecta para cada miembro de la familia. De la cama depende que se duerma profundamente y que se despierte descansado. Una elección cuidadosa reporta beneficios para la salud y apresura la convalecencia de las enfermedades; en cambio, una cama mal elegida o que ofrezca poco apoyo puede ocasionar DOLOR DE ESPALDA, TENSIÓN MUSCULAR, un sueño intranquilo y cansancio al despertar.

¿Dura o blanda?
No siempre es cierto que cuanto más dura sea la cama, tanto mejor para la espalda. La firmeza adecuada radica en el justo medio; una cama demasiado blanda no ofrece suficiente apoyo y hace que la persona se hunda en el colchón, encorve la espalda y adopte posturas incómodas; una demasiado dura impide que los músculos se relajen del todo y obliga a pasar la noche tratando de acomodarse, lo que imposibilita el descanso. Además, la firmeza excesiva puede causar hormigueo o adormecimiento por falta de circulación en las partes que quedan oprimidas, como las caderas, los hombros, el coxis o los talones.
Por regla general, la firmeza del colchón debe guardar relación con el peso de la persona, aunque si se padece dolor de espalda es preferible un colchón firme, sea cual sea el peso.

Elección de la cama
No es aconsejable poner el colchón directamente sobre el suelo. Tan sólo al respirar y sudar por la noche, el cuerpo pierde más de medio litro de líquido, gran parte del cual es absorbido por el colchón. El contacto con el suelo impide la circulación de aire y retiene la humedad, lo que favorece la proliferación de microorganismos que pueden acabar por pudrir el colchón o formar moho.

Existen dos tipos de bases:
De tablillas de madera: Su cubierta consta de tablillas o listones de madera equidistantes que favorecen la circulación de aire; son de flexibilidad variable pero en general brindan un apoyo firme.
De resortes: También llamadas boxspring, son las menos firmes de todas, pero si se combinan con el colchón adecuado ofrecen un buen apoyo. La baja demanda hace que cada vez mas fabricantes discontinuen estos modelos.
Colchón En otro tiempo los colchones no eran sino sacos de tela rellenos de cualquier material blando; lana, paja, crin de caballo o pluma. En la actualidad se fabrica una amplia variedad para atender diversas necesidades. El colchón es la parte más importante de una cama y conviene dedicar tiempo y cuidado a su elección. (continua abajo)

De resortes con forro individual ( resortes pocket, embolsados o individuales ) Constan de unos 1.000 resortes forrados individualmente para apoyar cada parte del cuerpo de manera independiente; los hay de diversos grados de firmeza para combinar comodidad y apoyo, pero todos ellos son relativamente costosos. Son ideales para usar en pareja.

De malla de resortes continuos: Existe un amplio surtido de modelos y diversos grados de firmeza; son los colchones de uso más difundido y cuestan menos que los descritos en el párrafo anterior, pero no se amoldan tan bien al cuerpo; aun así, muchos de ellos dan el apoyo óptimo, pesan menos y favorecen la circulación de aire. Sus resortes (al menos 300) son más grandes y están entretejidos.

De espumas sintéticas Conviene elegir con cautela pues el número de modelos disponibles es muy grande. Los mejores son los de viscoelastica y los de poliuretano, que se adaptan a la forma del cuerpo y brindan buen apoyo; tienen distintos grados de firmeza y propiedades aislantes.

Como los colchones de este tipo no retienen polvo, son los indicados si se sufre de ALERGIA o ASMA. Para las personas hipersensibles se han ideado colchones especiales de espumas estériles y no alergénicas. En todo caso conviene evitar los modelos más baratos, que se deforman de manera permanente al cabo de poco tiempo.
Se recomienda elegir colchones de marcas reconocidas y con 5 anos de garantia como minimo.

Antes de comprar una cama o un sommier
Comprobar que sea al menos 15 cm más larga que la estatura de la persona que va a dormir en ella (o que la estatura de la persona más alta si se trata de una cama matrimonial).
Procurar comprar la cama de mejor calidad y mayor tamaño que permitan el presupuesto y el espacio disponible en la habitación donde se planee colocarla. La amplitud facilita el movimiento durante el sueño y favorece la buena salud.
Recordar que quienes acostumbran dormir de lado ocupan más espacio de la cama que quienes lo hacen sobre la espalda o boca abajo.
Camas matrimoniales La elección de una cama matrimonial es un asunto delicado pues deben tenerse en cuenta las necesidades de las dos personas. Si los resortes ceden con facilidad o si existe una diferencia de peso corporal de más de 30 kg, es probable que la persona más pesada acabe en la mitad de la cama y la más ligera en la orilla. Incluso con una diferencia menor, la persona más pesada puede formar un hundimiento en el que fácilmente caerá la más ligera.
Para tales casos conviene adquirir un buen sommier de resortes pocket o individuales o, si la diferencia de peso es muy grande, emplear dos camas individuales juntas con un somier extragrande.
Las camas de buena calidad suelen durar unos 10 años de uso continuo: las baratas no llegan a tanto, y las más costosas quizá resistan algo más. Al cabo de ese tiempo no es probable que ofrezcan el apoyo y la comodidad debidos.

Almohadas
La elección de una almohada es muy importante. Su función no es sólo dar apoyo a la cabeza sino también al cuello: de lo contrario pueden lesionarse los músculos de las zonas cervical y dorsal. Las almohadas de pluma son las más permeables al aire: las de espumas sintéticas son preferibles para las personas alérgicas. También las hay moldeadas para dar apoyo extra al cuello, llamadas almohadas cervicales.

Descanso nocturno
El colchón ideal combina un alma de apoyo firme con un recubrimiento lo bastante blando como para ceder en los puntos donde el cuerpo presiona más. Así, es posible relajarse sin encorvarse , y darse vuelta fácilmente. Las personas obesas, los niños y los inválidos requieren un colchón firme: las delgadas, uno algo más blando. Si el colchón se pone sobre una base adecuada, sin duda durará los 8 o 12 años que cabe esperar de un producto de muy buena calidad.

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