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MARÍA ELENA CURUTCHET
“Jesús ha estado a mi lado en el accidente”

María Elena Curutchet llegó a Caleta Olivia donde llevó adelante las jornadas de Evangelización y Sanación interior. La mujer, “predicadora de la palabra de Dios” estuvo en el accidente del miércoles a la madrugada en Gobernador Costa (Chubut) donde salvó milagrosamente su vida.
Relató su experiencia vivida, la ayuda que Jesús le brindó en medio de la ruta, donde pasó frío y escenas inolvidables. Asegura que no es la primera vez que se encuentra con Dios y que en otras oportunidades ha estado a su lado.
María Elena es madre de familia, tiene dos hijos y nació en Resistencia (Chaco), donde reside actualmente.
La Prensa de Santa Cruz (LPSC): ¿Viaja mucho predicando la palabra de Dios?
Maria Elena Curutchet (MEC): Doy retiros no solamente en Argentina, sino en Sudamérica. Conozco todos los países de Latinoamérica y próximamente viajo a España.
LPSC: ¿Qué es ser evangelizadora y realizar sanación interior?
MEC: Lo que yo realizo son encuentros con la palabra de Dios. Es la palabra la que sana, es Dios mismo. El corazón del hombre vive lleno de dolores, sufrimientos, porque vamos guardando en la memoria del corazón todo lo malo que nos pasó y tapamos con lo malo todo lo bueno que tenemos. Con Dios podemos, descubrir todas las cosas.
LPSC: ¿Cómo empezó a dar jornadas de evangelización?
MEC: Empecé dando charlas pre baustimales y me preparaba mucho para eso, porque a veces la única vez que van a la parroquia es cuando van a bautizar los padres a sus hijos, entonces ahí tenemos que ser pescadores de hombres, por eso me preparaba mucho. Eran hermosas las charlas bautismales y así el Señor me empezó a pedir más y más servicio, pero mi servicio empezó siendo muy sencillo.
LPSC: ¿Cómo se dio cuenta que Dios la había llamado a servir?
MEC: Esto es algo que es un proceso a medida que Dios te va sirviendo, te va sirviendo fe, amor, te va ayudando tanto, no te queda otra que salir a contar todo lo que él hizo y así comenzás a servir inconcientemente, hasta que tus hermanos dicen me gusta eso que dijiste. Me llegó al corazón eso que dijiste, no me podés dar una charlita, y entonces uno se va preparando.
LPSC: ¿Usted viajaba en el transporte Don Otto que el miércoles volcó en Chubut?
MEC: Veníamos sobre nieve y el ómnibus en un instante volcó estrepitosamente, terriblemente fuerte. Falleció una chica y donde todos salimos muy golpeados y heridos. Yo no tengo heridas visibles afuera, pero tengo un dolor fuerte en el pecho desde ese día y ya me hicieron nuevamente placas. También me golpee la cabeza y los pulmones.
LPSC: ¿Usted que viaja tanto, había tenido anteriormente una experiencia como esta?
MEC: Este es el tercer accidente de ómnibus que tengo, pero en los anteriores no hubo ningún rasguño. En este, hubo hasta muertos y muchos heridos. Lo fantástico que saco de lo que me sucedió es que mientras pensaba en mi situación en la nieve, con toda la ropa mojada, me preguntaba: Señor estás aquí. Pero hubo un momento en que tuve la certeza que estaba. A mí me sacaron debajo de cuatro butacas.
LPSC: ¿En qué momento descubrió que el Señor estaba a su lado?
MEC: Lo único que pensaba es: estoy viva. Todo es un instante. Sentí la gracia de Dios inmensa de que solo una chica muriera y 38 personas más están vivas, es un regalo de Dios. Este es el primer milagro, porque sobrevivir en la peor tormenta de nieve, con viento blanco, mojados, con mangas cortas por el calor en el micro, es otro milagro. Les contaba a la gente en misa que cuando estaba en la parte alta del micro, el chofer me decía bájese señora que acá están mis brazos y tenía la cara toda ensangrentada. Lo último que hago y muero, y me tire y mi ropa le limpió toda la cara. Hoy recapacitando, me di cuenta que ese era Jesús que me tendía sus brazos para mi.
LPSC: ¿Qué pasó después?
MEC: Nos subieron a un camión de Bomberos y viajaba con un señor que se llamaba Samuel que era de Texas y se había fracturado la mandíbula y el maxilar. Tenía toda la cara hundida. Me preguntaba en ese momento, ese hombre a quién me hace acordar. Hoy recién puedo decir que me recordaba al Cristo de la película La Pasión. Los dos hombres eran iguales, tanto el que me ofrecía sus brazos para bajar del ómnibus, como Samuel.
LPSC: ¿Sintió mucho miedo?
MEC: No. Cuando íbamos y estaba con Samuel, me tenía las manos tan fuertes y reclinaba su cabeza sobre su hombro. Él decía Jesús, Jesús, y también le respondí, Jesús, Jesús. Esta mañana, me dije era Jesús el que estaba a mi lado. Por eso no tenía miedo. Esa noche aprendí para siempre.
LPSC: ¿Cuándo no está predicando, es ama de casa?
MEC: Soy madre de familia, uno de mis hijos se casó y el otro está en Canadá y cuando no predico, puedo decir que soy una estudiante de la Biblia. Estoy en mi casa, pero estoy muy poco, quizás dos o tres días. Ahora he salido el 12 de julio de mi casa. Pero, si estoy en Resistencia me dedico al estudio y a la lectura. Por supuesto que hago también las tareas domésticas. Visito a las personas que están mal y necesitan ayuda.
LPSC: ¿Usted es una enviada de Dios?
MEC: Todos somos enviados de Dios. Cada uno puede decir, yo he venido enviado por Dios. Si no nos hubiese enviado, no estaríamos aquí. Lo que pasa es que, a través de distintas dificultades en la vida, la viudez, un cáncer terminal, ser docente en el Chaco y no cobrar nunca y ser pobre, fui aprendiendo a sufrir, pero sin entender, que es esa resignación que no es cristiana. Hasta que entré en este movimiento, que es Renovación Carismática Católica, aprendí a orar y preguntarle a Dios: qué pasa conmigo. Cuando lo empecé a ver, supe que Dios me puso ahí.
LPSC: ¿Cuántas veces más se encontró con Jesús?
MEC: Lo he visto en los pobres en Ayacucho en Perú, en los médicos que me operaron de cáncer, en los pobres que no tienen nada y necesitan tanto de Dios y en esos rostros que con tanta generosidad me brindaban cosas y me escuchaban, porque son quechua-hablantes, no son hispano-hablantes. En ellos me sentía abrazada por Dios. Los he visto en los peores momentos, en los sanatorios, hospitales y en las clínicas de Río Tercero, luego que estalló la bomba.
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