La Prensa de Santa Cruz

Provincia de Santa Cruz, martes 31 de enero de 2006

FERIDO PROVINCIAL
Se recuerda hoy al Patrono de la provincia de Santa Cruz


La parroquia de Caleta lleva el nombre de San Juan Bosco.

Río Gallegos.
A partir del 9 de octubre de 1961, me diante el decreto 1649, se nombró a San Juan Bosco patrono de la provincia de Santa Cruz y se instituyó que cada 31 de enero se lo honrara en memoria de su fallecimiento, es por ello que en todo el ámbito santacruceño es feriado obligatorio.
San Juan Bosco nació en Italia un 16 de agosto de 1815; de condición pobre, su padre murió cuando él tenía solamente tres años y se vio obligado a trabajar a edad temprana como pastor de ovejas, recibiendo su primera educación del sacerdote de su parroquia.
En 1835 entró al seminario y seis años después fue ordenado sacerdote para más tarde marchar hacia Turín, donde se abocó con fervor a visitar las cárceles de la ciudad y allí fue su primer encuentro con la cruda realidad de innumerables niños que vivían a los alrededores, de escasos recursos y marginales, sobre los que trabajó incansablemente por ofrecerles instrucción.
Don Bosco siempre supo ver, debajo de los harapos y la suciedad de estos niños endurecidos por la vida, una chispa que con un poco de esfuerzo se convertiría en una gran llama de amor. Sabía que no era con fuerza, castigos o retos que se ganaría a los pequeños, sino con caridad y gentileza.
Logró impulsar el estudio inculcando a sus alumnos el sentido del deber, apreciando siempre hasta el más mínimo esfuerzo, incentivándolos, no tanto para que desarrollaran su inteligencia sino para que fortalecieran su voluntad y templaran su carácter.

Los Oratorios
“La instrucción –solía decir- es como un accesorio: el conocimiento nunca hace a un hombre porque no toca directamente su corazón. Da más poder en el ejercicio del bien y el mal, pero solo es un arma indiferente buscando guía”.
Desafortunadamente el éxito de su trabajo en el «Oratorio Festivo» -así lo llamaban los niños- no duró mucho tiempo, debido a que Don Bosco se vio obligado a entregar los cuartos utilizados y así se presentó una serie de obstáculos que impedían el progreso de su obra.
Sin embargo el Santo enfrentó estos problemas sin rendirse nunca y continuó su labor mudando el oratorio a distintos lugares, con el apoyo económico de su madre, así nació el primer Hogar Salesiano.
Por la misma época empezó a dar alojamiento a los niños abandonados, al poco tiempo había 35 o 40 chicos, la mayoría aprendices que vivían con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Los niños llamaban a la madre del cura «Mamá Margarita».
Con todo, Don Bosco cayó en la cuenta que todo el bien que hacía a sus chicos se perdía con las malas influencias del exterior y decidió construir sus propios talleres de aprendizaje: el de zapateros y el de sastres, que fueron inaugurados en 1853.
En 1854 les comunicó a cuatro jóvenes que la Virgen deseaba que él comience una sociedad y decidió que sus integrantes se llamarían Salesianos, en memoria de San Francisco de Sales, quien sería su modelo de bondad en el trato con los jóvenes.
Se informó sobre las reglas de distintas órdenes, pidió consejo y finalmente sometió el proyecto al Papa Pío IX, quien lo aprobaría 20 años más tarde. Para llegar a esta aprobación Don Bosco tuvo otra vez que enfrentarse con numerosas complicaciones.

Vocación por la juventud
El sueño o visión que tuvo Don Bosco en su juventud marcó toda su actividad posterior con los niños. Todo el mundo sabe que para trabajar con los niños, hay que amarlos; pero lo importante es que ese amor se manifieste en forma comprensible para ellos. Ahora bien, en el caso de Don Bosco, el amor era evidente y fue ese amor el que le ayudó a formar sus ideas sobre el castigo, en una época en que nadie ponía en tela de juicio las más burdas supersticiones acerca de ese punto.
Los métodos de Don Bosco consistían en desarrollar el sentido de responsabilidad, en suprimir las ocasiones de desobediencia, en saber apreciar los esfuerzos de los chicos y en una gran amistad.
Una de las imágenes más agradables que suscita el nombre de Don Bosco es de las excursiones domingueras al bosque, con una parva de rapaces. El Santo celebraba la misa en alguna iglesia de pueblo, comía y jugaba con los chicos en el campo, les daba catecismo y todo terminaba al atardecer con el canto de las vísperas, pues él consideraba que la buena música tenía efectos benéficos.
Pero todas las dificultades que Don Bosco debió superar se vieron más que recompensadas por la rápida expansión de su orden, que proliferó en todo el mundo.
Sus días tocaban a su fin, los médicos habían declarado que el Santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco.
A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente, la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888 cuando apenas comenzaba el día siguiente a las fiestas patronales de San Francisco de Sales.
Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia. Algunos autores describen que sus últimas recomendaciones fueron: “Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada y conseguiréis enormes bendiciones y ayudas de Dios, os espero en el Paraíso”.
Cuarenta mil personas desfilaron ante sus restos en la iglesia y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal porque toda la ciudad de Turín salió a la calle durante tres días a honrar a Don Bosco por última vez.
Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco que el Sumo Pontífice lo canonizó cuando apenas habían pasado 46 años de su muerte, en 1934, y lo declaró Patrono de los que difunden buenas lecturas y “Padre y Maestro de la Juventud”.

Homenaje
En nuestra provincia, al cumplirse 100 años de su partida a la casa del Señor, se homenajeó a San Juan Bosco imponiendo su nombre a la ruta provincial N° 43, que une el paraje Fitz Roy con Los Antiguos, además de erigirse en el empalme del mencionado camino con la ruta nacional N° 3 una efigie que recordará a los santacruceños los sueños proféticos del Santo que vislumbró un gran desarrollo para toda la zona del paralelo 47 de latitud sur, región que hoy va desde Puerto Deseado a Los Antiguos.
Ese paralelo hoy comunica a hombres y mujeres que habitan este suelo a través de la ruta «San Juan Bosco», desde la costa hasta la montaña, y el Gobierno de Santa Cruz consideró entonces que fue un justo homenaje al visionario Santo de la Patagonia.


La fundación Pibes de la Patagonia tiene en la Zona Norte de Santa Cruz su casa (un refaccionado casco de estancia) que fue denominado Valdocco en homenaje al primer barrio humilde donde trabajó Don Bosco.

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